5 Pasos para lograr que tu hijo(a) coma

por | PAREJA Y LA LLEGADA DE LOS HIJOS

¿Te ha pasado que tu hijo no quiere comer aquello que tanto trabajo, esfuerzo y dedicación te costó traer a la mesa? 

Tengo la escena clara: le ofreces los delicioso platillos al niño, mientras él, con gran facilidad dice a todo: “no me gustó, no quiero, no tengo hambre de eso, sabe feoooo”. 

Con tal de que coma algo, comienzas a darle mil opciones que, según tú, siempre le han gustado, pero él aprieta los labios mientras mueve la cabeza de forma negativa. Poco a poco comienzas a desesperarte, luego a enojarte, hasta que llega un punto en el que te enfureces. 

En este momento hay dos opciones típicas:

  1. Mamá o papá ofrece mil platillos al niño y le ruega que coma. 
  2. Mamá o papá hace un berrinche mayor que el del niño, lo amenaza con gritos, obligándolo. 

El triste resultado de esto siempre será “ganar-perder”. En la primera opción mamá o papá terminan cediendo a los caprichos del niño que satisfecho come lo que se le antoja, incluso puros dulces. En la segunda, el padre queda feliz de tener el poder, mientras el niño llora porque está siendo obligado a comer. Y así todos los días. 

Estas dos opciones no funcionan, podrás obligar al niño o complacerlo pero finalmente cada día se desgasta la relación.

En este artículo te presentamos 5 pasos para que puedas lograr que tu hijo coma y no rendirte en el intento.

1. Tranquilízate.

Sé que es difícil, pero los padres no podemos hacer berrinche o volvernos autoritarios cada vez que nuestros hijos no quieren comer. Algunas veces, cuando nuestros hijos se rehúsan a comer, lo relacionamos con un rechazo a nuestros esfuerzos como padres, es por eso que sentimos frustración e incluso enojo. Para poder seguir estos 5 pasos, es necesario cambiar este paradigma, y mantener la calma. 

2. ¿A quién le afecta que tú hijo no coma?

Cuando trasladamos el problema al verdadero dueño, entonces nos convertimos automáticamente en acompañantes, eso nos quita del foco de los afectados y podemos hacer un mejor uso de nuestra inteligencia emocional para resolver el conflicto. Si quieres saber más de este tema puedes leer nuestro artículo ¿De quién es el problema?.

En este caso, el problema es principalmente del niño, que si no come: no tendrá los nutrientes para desarrollarse saludablemente, será más enfermizo y solo él será quien se quede con hambre y sienta esa fea sensación en su cuerpo.

Cuando nosotros entendemos que el problema es del niño, es más fácil encontrar motivos por los cuales el niño debería comer y mejores formas de explicarlo, pero esos puntos no se deben discutir en el momento del conflicto (la hora de la comida) deben hacerse en un momento donde el vínculo esté fortalecido, puede ser mientras juegan o después de haber ido al parque o hacer una actividad que el niño disfrute.

3. Plática con tu hijo.

Antes de hablar con él:

  1. Busca el momento adecuado en que estén calmados y sin prisas; puedes anunciarle con anticipación que quieres platicar a determinada hora.
  2. Mantén una comunicación asertiva con mensajes yo.
  3. Para poder captar toda su atención, te recomendamos investigar cuál es su estilo de aprendizaje (visual, auditivo o kinestésico), así como aprender cuál es su lenguaje del amor.

Durante la plática:

  1. Respira, mantén la calma, y sé positivo. 
  2. Con mucho amor y cariño, plantea el problema de tu hijo y tu preocupación acerca de cómo lo resolverá.
  3. Pregunta y escucha con atención las respuestas: ¿Por qué no quiere comer?, ¿Qué le gustaría modificar para que pueda comer lo que le ofreces? ¿Qué emociones tiene cuando están en conflicto? ¿Cómo pueden hacer equipo para resolver el problema?, porque no quieres que él mismo se siga perjudicando.
  4. Sé receptivo, cuando haces una pregunta, tu hijo responde porque quiere sentirse escuchado y que se le tome en cuenta. 
  5. Busquen soluciones en conjunto como hacer unas listas de sus platillos favoritos, los que definitivamente no le gustan y cuáles son sus postres preferidos. También puedes proponer hacer un reglamento de la hora de comer. No esperes más tiempo, si en ese momento es posible ponlo por escrito. Si no tienes oportunidad, entonces dile qué día lo harán y a qué hora. 

4. Pon las reglas de la hora de la comida. 

Ya que tienes la lista de los platillos y postres, propón hacer un trato ganar-ganar, en el que el niño participará, se hará en conjunto y al final lo “firmarán” ambas partes, además de sellarlo con un apretón de manos. 

Este trato debe contener reglas y consecuencias, para los dos, tanto para papá como para el hijo. Te recomiendo hacer una lluvia de ideas, anotar todas las se les ocurran aunque no te parezcan viables, así tu hijo se sentirá escuchado y poco a poco las irán desechando.

Algunas ideas para tu reglamento puede ser estas:

  1. El horario de comida de lunes a viernes será de tal a tal hora y los sábados y domingos de tal a tal hora.
  2. Todos los días habrá postre después de la hora de la comida, siempre y cuando primero nos comamos la sopa o pasta, el plato fuerte y la ensalada.
  3. De lunes a viernes podemos agregar un pequeño postre en el lunch, siempre y cuando nos comamos primero lo nutritivo. 
  4. Si logramos juntar 5 estrellitas, el viernes podremos comer doble postre. Si conseguimos cumplir toda la semana, el Domingo podremos comer pizza y helado del que más nos guste.
  5. Sólo podremos ver la televisión mientras comemos el postre (si es tu caso).
  6. Si terminamos en el horario indicado, nos dará tiempo de salir media hora al parque después de que hagas tu tarea.

El reglamento debe incluir las consecuencias de no cumplirlo, y generalmente deben ser lo opuesto a los beneficios. por ejemplo:

  1. Sólo habrá postre si comemos en el horario acordado. 
  2. Sólo si cumplimos con los 3 pasos (sopa, plato fuerte y verduras) podremos comer postre.
  3. Si a papá o mamá se les olvidó comprar o no tienen postre, entonces pagarán doble postre al día siguiente.
  4. Si cumplimos con el horario de comida y mamá y papá no tienen tiempo para ir al parque, al día siguiente pagarán doble de tiempo.
  5. Sólo si logramos las estrellas antes mencionadas podremos disfrutar de los beneficios de comer doble postre los viernes o de ir a comer pizza y helado los domingos.

Por último debe haber un espacio para poner la firma, de preferencia que quede bonito en una hoja ya sea a mano o impreso pero que puedas tenerlo en la cocina como recordatorio de lo que se acordó. También te recomiendo hacer una tablita donde puedas ir marcando los logros de la semana y la pegues en un lugar visible, eso le dará consistencia a todo el proceso.

Para tener una mayor motivación, puedes ir al súper con tu hijo y comprar algunos de los postres de la lista, así estará seguro de lo que obtendrá al cumplir.

5. Poner en marcha el plan.

Para ver los efectos positivos es necesario ponerlo en práctica, recuerda que tu ejemplo es lo más importante, no puedes exigir a tu hijo que coma, si tú mismo decides omitir uno de los platillos. No puedes pedir a tu hijo algo que tú mismo no haces. 

Como ayuda, te dejo algunos descargables: una tabla de control para que vayas marcando los logros y un ejemplo de reglamento.

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